
El absceso anal es una acumulación de pus causada por una infección cerca del ano. Produce dolor intenso, inflamación, enrojecimiento y fiebre. Es una urgencia proctológica que requiere tratamiento inmediato para aliviar el dolor y controlar la infección.
La fístula anal suele aparecer después de un absceso. Es un pequeño conducto anormal entre el interior del canal anal y la piel, que puede causar secreción, inflamación recurrente o dolor persistente. Generalmente requiere tratamiento especializado para evitar recurrencias.
El tratamiento oportuno permite drenar la infección, aliviar el dolor y prevenir complicaciones. Cada caso se evalúa cuidadosamente para indicar el manejo adecuado y resolver el problema de forma definitiva.
Historia clínica detallada: dolor anal intenso, inflamación, secreción, fiebre, antecedentes de abscesos previos.
Exploración proctológica: revisión cuidadosa para identificar inflamación, trayectos fistulosos o zonas dolorosas.
Estudios de imagen (si se requieren): ultrasonido endoanal o resonancia magnética para localizar el trayecto de la fístula y planear el tratamiento.
El manejo depende del diagnóstico:
Absceso anal: requiere drenaje del pus para eliminar la infección y aliviar el dolor. Los antibióticos pueden ser necesarios en algunos casos.
Fístula anal: generalmente necesita tratamiento quirúrgico o procedimientos especializados para cerrar el trayecto y evitar recurrencias.
Seguimiento médico: control de la cicatrización y prevención de nuevas infecciones.

