Tratamiento para Hernia Inguinal
El tratamiento de la hernia inguinal tiene como objetivo aliviar el malestar, evitar que la hernia aumente de tamaño y prevenir complicaciones.
En la mayoría de los casos, el manejo definitivo consiste en reparar el área debilitada de la pared abdominal, generalmente mediante técnicas de mínima invasión y el uso de malla quirúrgica para reforzar la zona.
La elección del tipo de procedimiento (abierto o laparoscópico) se define de forma personalizada, de acuerdo con tus síntomas, tu estilo de vida y tu estado de salud general.
Nuestro enfoque es ofrecerte un tratamiento seguro, moderno y con una recuperación lo más rápida posible, para que puedas retomar tus actividades con confianza.
Estudios para valoración médica
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Ultrasonido inguinal: Permite confirmar la presencia de la hernia, evaluar su tamaño, contenido (grasa o intestino) y si aparece o aumenta al hacer esfuerzo.
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TAC de abdomen y pelvis: Se utiliza en casos complejos o cuando el diagnóstico no es claro, ayudando a valorar mejor el defecto en la pared abdominal.
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Resonancia magnética: Útil cuando se requiere una evaluación más detallada de los tejidos blandos o en pacientes con dolor sin hallazgos claros en otros estudios.
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Radiografía de abdomen: Se emplea si se sospecha una obstrucción intestinal secundaria a la hernia.
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Laboratorios básicos: Incluyen hemograma, química sanguínea y otros estudios que ayudan a valorar tu estado general de salud antes de indicar el mejor plan de tratamiento.
Contamos con precios accesibles para tu tratamiento de hernia inguinal y
mejoramos presupuestos en menos de 24 horas. Te orientamos paso a paso para que tomes
una decisión informada y con tranquilidad.
¿Qué incluye tu primera consulta?
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Historia clínica completa: revisión detallada de tus síntomas, tiempo de evolución,
actividades que los agravan (cargar peso, toser, estar de pie mucho tiempo) y
antecedentes médicos relevantes como cirugías previas, enfermedades crónicas o uso de medicamentos.
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Exploración física detallada: palpación cuidadosa de la zona inguinal para identificar
el bulto, su tamaño, si es reducible (se mete) y las características de la pared abdominal.
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Pruebas de esfuerzo: valoración de la hernia al toser, hacer maniobras que aumenten la presión abdominal
o al ponerse de pie, para determinar su comportamiento y riesgo de complicaciones.
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Solicitudes de estudios: indicación de ultrasonido inguinal o TAC en caso de duda diagnóstica,
hernias pequeñas no evidentes a la exploración o cuando es necesario planear mejor el tratamiento.
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Explicación clara del diagnóstico: información sencilla y directa sobre el tipo de hernia,
su tamaño, localización y posibles complicaciones (como incarceración o estrangulamiento),
así como la importancia de tratarla de forma oportuna.
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Propuesta de tratamiento personalizada: explicación de las diferentes opciones de manejo,
incluyendo técnicas de reparación con malla y abordajes de mínima invasión cuando están indicados.
Revisamos contigo riesgos, tiempos de recuperación, cuidados posteriores y resolvemos todas tus dudas,
para que te sientas seguro(a) con la decisión.
Si notas un bulto en la ingle, molestias al hacer esfuerzo o dolor que va en aumento,
es importante valorarlo a tiempo para evitar complicaciones.
Un tratamiento bien planificado puede ayudarte a recuperar tu movilidad y tranquilidad sin esperar a que se convierta en una urgencia.
Agenda tu valoración hoy mismo y conoce el mejor plan de tratamiento para tu caso.
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