El malestar digestivo puede aparecer de manera súbita o progresiva, desde molestias en la parte baja hasta punzadas en uno de los lados o debajo de las costillas. También es frecuente la sensación de gases atrapados, abdomen inflamado, diarrea inesperada o estreñimiento persistente.
Nuestro objetivo es identificar la causa real de tu dolor mediante una valoración médica completa y brindarte un plan claro, personalizado y basado en evidencia para recuperar tu bienestar cuanto antes.
Los síntomas pueden variar ampliamente e incluir molestias en el lado izquierdo, sensibilidad en la zona dentro del costado derecho, sensación de presión en la parte baja, inflamación acompañada de gases o punzadas que aparecen después de comer.
En nuestra clínica evaluamos situaciones como dolor en la parte inferior, incomodidad superior izquierda, malestar en el flanco derecho, cambios intestinales, náuseas y vómito, así como episodios con sangrado o evacuaciones muy oscuras, para detectar condiciones que necesiten atención inmediata.
Historia clínica detallada: exploramos síntomas, antecedentes, alimentación, ritmo intestinal y estilo de vida.
Examen físico: revisión cuidadosa del abdomen para localizar dónde duele, detectar inflamación o signos de urgencia.
Estudios de laboratorio: análisis de sangre, orina y heces para identificar infección, anemia o inflamación digestiva.
Imagenología: ultrasonido, TAC o resonancia magnética para evaluar estómago, intestino, hígado, vesícula, páncreas y riñones.
Procedimientos especializados: endoscopia, colonoscopia o laparoscopia cuando se requiere observar el interior del tubo digestivo o tomar muestras de tejido.
Visualización directa: permite observar el revestimiento interno del esófago, estómago y duodeno en tiempo real, identificando inflamación, lesiones o cambios estructurales.
Diagnóstico preciso: ayuda a detectar gastritis, enfermedad por reflujo, úlceras, pólipos o infecciones que explican malestares recurrentes.
Obtención de biopsias: se toman pequeñas muestras para confirmar enfermedades como Helicobacter pylori, celiaquía o cambios precancerosos.
Rapidez en los resultados: aporta evidencia inmediata para tomar decisiones y definir el mejor tratamiento para cada persona.
Seguridad del procedimiento: cuando es realizado por especialistas, es una técnica confiable, con bajo riesgo y alto valor diagnóstico.

